Como Sobrevivir al Taller de Diseño

Escrito por: Eduaro Iberico.

“La práctica hace al maestro”. No hay mejor aprendizaje que las caídas, los golpes, tropiezos y las equivocaciones para ser mejor cada día. El ser humano es muy sabio, reconoce cuando estas en el fondo de los fondos, para indicarte el camino hacia la salida, que es el de subir.

LA EXPERIENCIA

Recuerdo muy bien los talleres de diseño de cada ciclo, durante mis años como estudiante de la carrera de arquitectura. Algunas caídas, subidas y bajadas. Todo iba variando, como el tiempo y la distancia que nunca son constantes, solo debes seguir intentando. Me acuerdo con la decisión que entré a la universidad, con las ganas de comerme al mundo, demostrar ser el mejor, de probarme a mí mismo de lo que estaba hecho y no dejarme vencer.

Eso me duro poco tiempo, año y medio para ser exacto, los tres primeros ciclos; luego vino el amor, el relajo, las amistades y mi visión para distinguir la meta se iba distorsionando. Comencé a correr con los demás, a un ritmo pausado, sin ganas de esforzarse, total que más podía pasarme. No puedo negar, nunca me falto nada en mi hogar, mi familia me daba todo, pero faltaba esa chispa importante, el motor para levantarse todos los días y seguir adelante, esa chispa llamado aprecio.

La ausencia del afecto y reconocimiento comenzó a agudizarse con pasar de los semestres, cada vez empujaba el coche solo, el aliento se me fue agotando y caí. Por un tiempo estuve con la mente y el alma moribundo para diseñar. Entonces, decidí sacudirme de los males que se habían impregnado en mi cuerpo, lo hice y volví a empezar de cero. Pero ya no era igual, mi visión no era la misma, ya no tenía los ojos de tigre, cuando está decidido a comerse a su presa y mi corazón ya no estaba encendido en llamas. Definitivamente, no volví a ser el mismo. Sin embargo, me aferré a las ganas de cobrarme una revancha y así permanecí anestesiado hasta el final.

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Imagen: Maqueteando un fin de semana (2010)

EL ENTRENAMIENTO

Como sobrevivir al taller de diseño y no morir en el intento…

Es tener el corazón, alma y coraje de hierro; blindado para las balas de la crítica desfavorable, el replanteo, la última mesa, los encierros de fin de semana, del poco presupuesto, la falta de aliento de los tuyos, las amanecidas, las noches de frustración y estrés. Debes estar hecho de un material indestructible, trabajar tu mente, eliminar los pensamientos negativas, alejar todo lo malo. Para llenarte de personas positivas y actividades que te gusten: dibujar, leer, correr, jugar fútbol, de lo que fuera.

Que tu mente se llene de buenos momentos, para que el diálogo con la voz de tu subconsciente sea siempre seguir adelante. Puedo decir que he pasado de todo, he estado en cinco talleres diferentes: con Oscar Fernández, Juvenal Baracco, Abel Hurtado, Enrique Bonilla y Juan de Dios Salas. Cada uno me ha enseñado cosas muy diferentes, que han sido mis herramientas para acabar sano y a salvo la carrera. Además, cuando entraba a un taller distinto, era un nuevo reto para mi, de adaptación y orientación, pero sobre todo siempre ingresaba con la idea de conquistarlo y demostrar el material del cual está fundido mi alma y espíritu.

No bajes los brazos, trabaja tu mente, entrénate, como los atletas de élite que se preparan durante cinco años para participar en unas Olimpiadas y ganar la medalla de oro. Practica todos los días para ser siempre el mejor. Tu éxito no puede depender de que otras personas decidan apoyarte o no, tu éxito depende de ti mismo. No culpes a los demás de tu mala suerte, tú eres mejor que eso.

Si sabes lo que vales, anda y ve por lo que merecer, pero tienes que estar dispuesto a recibir golpes, así es como se gana.

Toma lo que creas conveniente de cada crítica. No olvides que los talleres de diseño son  un entrenamiento, equivócate, cáete pero siempre vuélvete a levantar, cual ave fénix resucitando entre las cenizas para volver a volar. Pero, sobre todo confía en ti y en tus capacidades, tú tienes que estar convencido de lo que estás haciendo, porque si tú no lo estás, quién más va ha estarlo. No olvides de tener tus ojos fijos en la meta, como los caballos de carrera. No te distraigas o intentes tomar atajos, no hay un camino corto, escucha a tu corazón y él te guiará.

¡VAMOS, TÚ PUEDES!

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Imagen: Proyecto “Mercado” – Taller de Enrique Bonilla (2008)

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Imagen: Proyecto “Residencial en el Espacio” – Taller de Abel Hurtado (2009)

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Imagen: Proyecto “Ciudad Judicial” – Taller de Juvenal Baracco (2010)

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